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Columna 3: Inteligencia. (Parte 4) Que significa el temor a Dios.

  • Foto del escritor: José Luis Taddei
    José Luis Taddei
  • 20 may 2023
  • 6 Min. de lectura

Por José Luis Taddei.

En vista de la armonía que existe en el cosmos, yo con mi humilde mente soy capaz de reconocer que me sorprende que aún haya gente diciendo que no hay un Dios.


Albert Einstein (1879-1955)


El asombroso y perfecto diseño en el mundo natural, desde los átomos hasta nuestra galaxia, el universo y todo lo que está en medio de ello, son prueba de que alguien ha creado esta obra perfecta; y ha sido precisamente la ciencia, la que se ha convertido en un instrumento para demostrar la sabiduría y arquitectura divinas presentes en esta gran obra compleja, que definitivamente, ha sido obra de un Diseñador.


A través de la ciencia, se ha ido mostrando la veracidad de lo manifestado en los escritos sagrados, la Biblia, desde hace siglos. La redondez de la tierra, que esta flota en el espacio, la existencia del átomo, el ciclo hidrológico, las dimensiones exactas para la estabilidad de los buques o el proceso mediante el cual, se lleva a cabo la descomposición de la luz blanca en la luz solar y los diferentes colores que la componen. Podría citar muchos ejemplos más. Sólo muestro el siguiente.

Matthew Fontaine Maury nacido en 1806, muy joven se alistó en la marina. A sus 24 años, ya había dado la vuelta al mundo. Con las experiencias vividas, se preguntó por qué los barcos navegaban por el mar en zigzag, en vez de seguir una ruta directa. La respuesta de los capitanes a quienes les preguntó fue, que era más seguro seguir una ruta familiar, que arriesgarse por otras no conocidas con posibles peligros ocultos.


En 1839, quedó cojo por un accidente de diligencia y fue obligado a retirarse del servicio activo. Le destinaron a un trabajo de oficina que parecía un puesto poco exigente. Un día leyendo el libro de los Salmos, este versículo llamó su atención. “Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar” Salmos 8:8.

La raíz hebrea para la palabra sendero es Órakj, que significa: camino muy transitado. Así que pensó: “Si la Biblia menciona que existen senderos en el mar, me voy a dedicar a encontrarlos.”


Empezó a investigar acerca de las mareas, vientos y corrientes marinas que funcionaban con regularidad, pero que no aparecían en los libros y mapas que la armada facilitaba a los navegantes. Algunos tenían cien años de haber sido hechos, muchos de ellos con omisiones importantes o inexactas.


Sus descubrimientos fueron fascinantes. Detectó que había patrones repetitivos en los movimientos del mar y con ello, empezó a hacer mapas de los sistemas de circulación general en su superficie, como si fuera un mapa de carreteras, para que los marinos supieran qué ruta seguir. Con base en sus investigaciones, finalmente escribió el libro, Geografía física del mar, convirtiéndose en el atlas de navegación para las rutas marinas.


Fue tan destacada su aportación a la navegación que, en honor a sus descubrimientos, en Richmond, Virginia, de donde era originario, erigieron en su honor un monumento de cuerpo completo. En él, en su mano derecha tiene una carta de navegación, simbolizando el mapa de carreteras marino que diseñó; y en la otra, sostiene una Biblia, dando a entender qué lo escrito en el libro de los Salmos, fue la que lo inspiró para realizar las investigaciones que concluyeron el atlas cartográfico de uso marino.


En el capítulo anterior, analicé lo que se obtiene cuando se cumplen los siete requisitos que menciona Salomón el capítulo dos, verso cinco, del libro de los Proverbios, cuando dice: “Entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios.” Proverbios 2:5 (NVI)


Se encuentran aquí dos frases clave. COMPRENDER EL TEMOR DEL SEÑOR; y, HALLAR EL CONOCIMIENTO DE DIOS. Analicemos la primera.


La palabra temor, como fue traducida al español, que además se repite varias veces en la Biblia, viene de la palabra hebrea yirá יִרְאָה que significa reverencia. Esta es un derivado de la raíz, yaré יָרֵא que además de significar reverenciar, tiene otros significados que son: asombroso, estupendo, formidable, maravilloso.


Entonces, la expresión temor a Dios, significa una actitud de profunda reverencia centrada en un sentido de admiración y actitud de respeto a su majestad; y como un homenaje a lo asombroso, estupendo, formidable y maravilloso de su grandiosidad y realeza.


Pero hay algo más. En Proverbios 1:7 y en 9:10, Salomón señala que, el temor a Dios es el principio de la sabiduría. En otras palabras, reverenciar la asombrosa, estupenda, formidable y maravillosa majestad de Dios, es requerido para tener acceso a su sabiduría, de la cual, en este y en los capítulos anteriores estamos viendo todo lo que significa; pero hay una palabra clave, que es el puente que nos lleva a recibirla; es la palabra principio.

Es obvio, todo empieza por el principio; sin embargo, en esta palabra encontramos algo muy significativo. La palabra principio cuya raíz es tekjilá ; significa: En el sentido de apertura; comienzo; y como adverbio, mente. Los adverbios expresan circunstancias, como pueden ser modo, lugar, tiempo, cantidad, afirmación, duda, etcétera, respondiendo a preguntas como, ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿De qué manera? Entre otras. Entonces, ¿de qué manera comienza el principio de la sabiduría en la expresión de Salomón? CON LA APERTURA DE LA MENTE.


Esto lo comprendió perfectamente él, por eso escribió: Los insensatos (los de poco juicio), desprecian (de la raíz buz בּוּז , que significa faltar al respeto, menospreciar y tener en poco) la sabiduría y la enseñanza.

Debido a su poco juicio, su mente está cerrada. Pero hay algo más. Tekjilá es un derivado de la raíz Kjalál הָלַל ; que significa: perforar, disolver; romper (la palabra de uno), empezar (mediante una “cuña para abrir”).

En el lenguaje original, estos significados metafóricos muestran que, para tener apertura de mente, se requiere perforarla para vaciarla de contenidos y creencias con poco sentido común; o bien, disolverlos. También muestra que hay que romper las palabras necias que a lo largo del tiempo se han repetido una y otra vez. Pero están se han solidificado tanto, que por ello Salomón, como ejemplo, señala que hay que empezar haciéndolo con una cuña.


Una cuña es una pieza de madera o metal terminada en un ángulo muy agudo, que desde la antigüedad se ha usado para romper algo muy duro. La cuña que puede utilizar para abrir su mente, quien desea hacerlo, se llama madurez.


Por ejemplo, haciendo uso del buen juicio y prudencia, cualidades y estado del crecimiento interior y del trabajo en la perfección de nuestro carácter, tema sobre el cual, Salomón constantemente alienta en su Libro de los Proverbios.


Entonces, comprender el temor del Señor es comprender que, desde este principio, con mente abierta, estamos posibilitados a reverenciar y respetar lo estupendo, formidable y maravilloso, a Dios.


Segundo resultado que expresa Salomón,HALLAR EL CONOCIMIENTO DE DIOS.


La palabra hallar tiene como raíz primaria en el lenguaje original, matsá. Significa: estar presente o encontrar; descifrar, descubrir, entender, apoderarse.


Hay una enorme diferencia entre creer en Dios y experimentar a Dios. Lo primero se da desde el punto de vista intelectual; lo segundo, desde las experiencias de la vida diaria en que podemos ver su mano actuando en los asuntos de nuestra vida. Porque no es lo mismo ver una fotografía o un video del mar, que estar parado frente al mar, que sumergirse en él. Lo último, es lo que lleva a la experiencia plena.


Volviendo a Albert Einstein, en una entrevista le pidieron que describiera como entendía la naturaleza de Dios. Su respuesta fue: “Aunque no vemos directamente al Creador, cada día y a cada momento se nos muestra las evidencias de su existencia.” Y así es, hacia donde que volteemos en nuestro planeta, veremos millones de formas que muestran la mano de Dios.

Pero, ¿cómo hallo su conocimiento para vivirlo como una experiencia diaria? Llevando a cabo el proceso de lo que hallar significa. Con apertura de mente, estar presentes a lo estupendo, formidable y maravilloso de la creación que está ante nosotros cada día, a Dios mismo. Y en la medida que vamos descifrando y descubriendo sus maravillas y entendiendo su propósito, podemos apoderarnos de ello y convertirlo en una experiencia. La siguiente historia lo ilustra.


Un sabio invitó a uno de sus discípulos a una travesía por el bosque. Luego de caminar durante casi treinta minutos sin que el maestro le expresara al discípulo una sola palabra, éste, inquieto, le preguntó: - ¿A dónde vamos? - El sabio con una sonrisa le contestó: - A donde estamos -.


Estar presente es apreciar y vivenciar lo que estamos haciendo en el preciso momento en el que lo hacemos, con nuestra atención plena y con todos los sentidos puestos en ello. A lo largo del camino, el maestro había observado el colorido y movimiento de las hojas de los árboles, el canto de las aves en ellos, el volar de las mariposas que se cruzaban por su camino, los pequeños insectos, había percibido el aroma de la naturaleza y aspirado su fragancia. Nada de eso había percibido el discípulo.


David, escribió: Estén quietos y conozcan que yo soy Dios. Salmos 46:10. Estar con la mente quieta, es estar presentes; porque quieto en su raíz significa: apaciguar, cesar, sosegar, y estar tranquilo. Es un requisito indispensable para descifrar, descubrir, entender y apoderarnos del conocimiento de Dios.


¿Qué requerimos para esto? Entendimiento. La siguiente columna de la sabiduría.


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