COLUMNA 1 DE LA SABIDURÍA. CONOCIMIENTO O SABER. (Parte 3)
- José Luis Taddei

- 14 oct 2022
- 7 Min. de lectura
Por José Luis Taddei.

Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato. Pro. 3:21-24
Antes de continuar con las consideraciones sobre la primera columna de la sabiduría, comento lo siguiente. Cuando Salomón escribió sus libros, no tenía todo el contexto que nosotros tenemos ahora, derivado del conocimiento acumulado que cada vez, en menor tiempo se multiplica y qué en el internet tenemos a la mano con unos pocos clics; sino sólo la sabiduría que había recibido de Dios y el contenido de los cinco libros que componen el Pentateuco. Génesis, Éxodo, Levítico, Número y Deuteronomio, a los que él denomina en su libro de los Proverbios como el mandamiento o mandamientos. Con base en esto, expuso toda su enseñanza de sabiduría.
Por otro lado, mis comentarios, se concretan única y exclusivamente al análisis de las enseñanzas que Salomón comparte en sus libros, procurando verlas desde el significado que está oculto detrás de la traducción a nuestro idioma, desde el lenguaje original; y para encontrar sus significados ha sido necesario profundizar, investigar, buscar. Es lo que se llama escudriñar.
Y es importante, porque cada vez que logramos descubrir y comprender sus enseñanzas provenientes de la sabiduría divina, al mismo tiempo, esa sabiduría libera en nosotros fuerzas que erradican nuestra ignorancia en diversos temas de la vida diaria, lo cual, al ponerlas en práctica, no sólo transforman nuestra vida, sino también transforma el mundo que nos toca vivir.
Sin embargo, quiero precisar lo siguiente. Todo lo expuesto en estos capítulos no pretenden establecer una verdad absoluta, sino que, con lo que desde mis análisis logro captar de las enseñanzas que Salomón nos dejó como legado, vistas como dije desde el lenguaje original, los comentarios que hago son un punto de vista personal cuyo objetivo, es contribuir al menos, con la motivación que lleve a despertar el deseo de escudriñarlo todo en la búsqueda de la sabiduría. Hecha esta precisión, prosigo.
En el capítulo anterior, consideré lo relacionado con el espíritu que habita en nosotros; ahora trataré el tema del alma. Todos estamos dotados de un alma cuya función, en primera instancia, es dar vida al cuerpo. Los Escritos Sagrados señalan que cuando el hombre fue creado del polvo de la tierra, Dios sopló en su nariz aliento de vida y a partir de allí, el hombre fue un ser (o alma) viviente. Gen. 2:7
Y señalo lo de ser o alma, porque en el Antiguo Testamento, todas las referencias relacionadas con el alma o con el ser, en el lenguaje original vienen del mismo ideograma, de

Considerar cada uno de estos significados sería muy extenso, pero si el alma comprende el ánimo, el deseo, nuestra parte interior, la mente, el querer y la voluntad; esto nos dice que es en el alma donde se asientan el pensamiento para organizar las ideas, el habla para construir y expresar conceptos, el asiento de las emociones, los sentimientos y los estados de ánimo, nuestros sueños, la determinación para ir por ellos y muchos otros aspectos más de nuestro ser. Es decir, tiene diferentes funciones y a través de ella expresamos nuestros dones y talentos.
Así, soy espíritu, tengo un alma y vivo en un cuerpo. Las tres partes están íntimamente ligadas y lo que le sucede a una, afecta a los otros dos; y contra todo lo que se suele pensar, no soy un cuerpo que tiene un alma y un espíritu; sino que soy espíritu que vivo una experiencia humana a través del alma, teniendo como vehículo mi cuerpo.
Sin embargo, hay un elemento clave que todos poseemos, el cual entró en escena en la temprana infancia, siendo además influido por la forma de ser de las personas que nos rodearon y al que es importante considerar.
Es el Ego, también llamado el Yo; el conjunto de patrones de conducta, representaciones, actitudes, expectativas y valoraciones de uno mismo; el cual, son las gafas a través de las cuales vemos la realidad y las cosas que nos suceden; pero del que la mayoría desconoce cómo opera, siendo además inconscientes qué junto con el alma, siempre está actuando en el escenario de la vida.
En otras palabras, todos los pensamientos que salen de nuestra mente, nuestras actitudes o creencias, pensamos que son nuestros, pero en realidad surgen de nuestra alma y nuestro ego; y aun los grandes líderes espirituales no carecen de él.
Cuando Jesús fue tentado en el desierto, de acuerdo al registro de los Evangelios (Mateo 4:1-7), Satanás estaba probando su ego, tentando su naturaleza humana. Cuando Jesús le dice: No tentarás al señor tu Dios (Vr. 7);la palabra tentar proviene del griego ekpeirázo; que significa: probar por completo.
Sin embargo, no nos sirve para comprender, ver y vivir la vida, desde lo que la vida es. Y lo que hace el alma influida por el egoísmo, el egocentrismo o la egolatría, es distorsionar la realidad.
Por eso Salomón en su Libro de los Proverbios, enseña que se puede corromper el alma (6:32), o defraudarla (8:36). Hacerle bien (11:17, 25) o con ella hallar mal (13:2). Que nos puede llevar a prosperar (13:4), que se puede regocijar (13:19), o sufrir de amargura (14:10). Que se le puede menospreciar (15:32), que puede ser acariciada (16:24), o trabajar a nuestro favor (16:26). Que podemos amarla (19:8) y protegerla (19:16). Que puede destruir (19:18), ser protegida de angustias (21:23); o, que la endulza el conocimiento de la sabiduría (24:12); entre otras cosas.

¿POSITIVO O NEGATIVO?
El ego, que está incrustado en nuestra alma, sabe lo que es bueno y malo; correcto e incorrecto. Con él luchamos o cooperamos. Enfrentamos las adversidades y sorteamos los obstáculos, establecemos objetivos, diseñamos planes, alcanzamos metas, obtenemos logros y satisfacciones y hacemos realidad nuestros deseos.
Ahora, la diferencia entre que el ego sea utilizado de forma positiva o de forma negativa, depende del grado de madurez que cada individuo ha desarrollado. Por eso la insistencia de Salomón. Sabiduría, ante todo; adquiere sabiduría. Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Pro. 4:7-8.
Él sabía que la sabiduría lleva a la madurez, por eso también señaló: La justicia del perfecto enderezará su camino. Pro. 11:5.
Desde el lenguaje original Salomón dijo: Al recto su integridad (porque siempre actúa al 100% por su grado de madurez) lo llevará a conducir rectamente su camino; lo cual no es posible para una persona inmadura, quien se caracteriza por vivir desde los deseos y fantasías de la infancia. De ahí su falta de regulación emocional derivada de su egoísmo y egocentrismo, rasgos que no están presentes en quienes han alcanzado madurez.
Por esta razón Jesús nos invita a ser perfectos (Mateo 5:48). En su raíz, esta palabra proviene de griego téleios, que significa: completo, alcanzar madurez, maduro. Porque características de la madurez son la prudencia, la cordura, la sensatez, la acción inteligente y el dominio propio, conductas a las que Salomón una y otra vez invita a vivir, lo cual sólo es posible con un Ego o Yo sólido, maduro; mientras qué actuar de forma contraria, es el resultado de un ego enfermo que pone al alma y el cuerpo en conflicto contra el espíritu.
Es entonces cuando aparece el egoísmo, el excesivo amor por sí mismo que dificulta la relación con el prójimo, ya que la persona se ocupa sólo de aquello que es de su interés y beneficio, despreciando la generosidad, al no atender ni reparar en las necesidades de los demás, haciéndolos sentir como si no existieran.
También aparece el egocentrismo, el afán de dominar, donde el individuo considera que es poseedor de la verdad, lo que lo lleva a no tolerar las críticas ni las contradicciones, ya que sus opiniones e intereses son los únicos que tiene valor, llevándolo a sentirse superior a los demás.
Lo podemos comprobar en quienes siempre quieren tener razón, tener el poder en sus manos, dominar en el trabajo, en la relación de pareja o en cualquier conversación. Ese es el egocentrismo en acción que siempre quiere salir triunfante, luchando constantemente para mostrar que es mejor que el otro.
Y finalmente la egolatría, el culto o adoración de sí mismo que se vive con una visión deformada de la realidad, donde todo gira en torno a la persona que siempre quiere ser el centro de atención, que culpa a los demás de sus adversidades o fracasos, y que todo lo vive desde el orgullo y la vanidad.

Las personas que viven bajo su influencia tienen miedo, ya no solamente a la muerte sino también a perder lo que poseen, y pasan por la vida temiendo que se produzcan acontecimientos que los afecten y los lleven a perderlo todo. El miedo que padecen, los hace sentirse pequeños; de tal manera que sus temores se van extendiendo a otras áreas, llevándolos a vivir con desconfianza hacia la vida.
Todo lo anterior ha sido activado por las carencias de diversos tipos vividas principalmente en la niñez, de los sentimientos de baja autoestima y de insuficiencia y de la falta de madurez; llevando a quien vive con estas actitudes, a perder de vista lo que realmente es, y a percibirse como un ser separado de lo que lo rodea. Esto es lo que ha estado detrás y sigue estando, del odio, los conflictos de todos tipos, las guerras y las muertes que han tenido lugar y siguen teniendo en nuestra historia.
Y también, es la razón por la que algunos ven al ego como algo negativo, como un enemigo que debe combatirse; cuando en realidad cumple una misión; y es tan necesario como lo es el cuerpo, pues nos provee de protección, permite que nos adaptemos a nuestro entorno y es el marco de referencia para nuestro desarrollo y crecimiento individual; sólo qué para ser utilizado de forma positiva, es preciso que vaya acompañado de dos elementos fundamentales: el autoconocimiento, que es lo que estamos identificando en estos capítulos y la madurez emocional que ya he comentado.
¿CUÁNDO APARECIÓ EL EGO?
Originalmente, el hombre fue creado sin ego. ¿En qué momento apareció en él? Cuando desobedeciendo la instrucción de Dios, a Adán y Eva eligieron comer del árbol de la ciencia del bien y el mal; obteniendo como consecuencia el conocimiento de lo bueno y lo malo; llevándolos a experimentar por primera vez, lo que era el temor y la vergüenza y a justificarse ante su falta de responsabilidad, en contraste con la vida de inocencia que hasta ese momento habían vivido. (Génesis 3)
Ahora, ¿cuando apareció el ego en cada uno de nosotros..?
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